domingo, 19 de enero de 2014

Escribir, como forma de vida.

Que aquí estoy, que seguiré estando y seguiré escribiendo hasta quedar sin latidos, hasta quedar sin motivos. Escribiré por siempre aunque todo se haya perdido y no se encuentren más sentidos, escribire con lo que queda y con lo que sobra, escribir porque me duele, escribiré porque me encanta, escribiré por ti y por el amor, escribiré por ellos y por el dolor, escribiré porque en esta vida hay que ser adicto a algo, hay que tener algún vicio, y mi vicio (a parte de ti) es este bolígrafo casi sin tinta y este papel sin heridas.

sábado, 18 de enero de 2014

Me quedé sin contras.

Anoche me puse a pensar en los pros y los contras de tenerte.
Pensé en tus caricias.
Pensé en cómo me encanta mirarte cuando te quedas dormido.
Pensé en las mañanas y en tus buenos días.
Pensé tus manías que no puedo dejar de querer.
Pensé en el sol y en la luna, y ninguno se acerca lo más mínimo a tí.
Pensé en quererte y en no dejar de hacerlo nunca.
Pensé en mi pasado y fuiste mi futuro.
Pero también en mi presente, contigo.
Pensé en tus abrazos y en cómo son mi abrigo.
Pensé en regalarte cada suspiro, sin darme cuenta de que ya lo hago.

Así que pensé,
y me quedé con los pros,
pero no encontré los contras.

jueves, 16 de enero de 2014

Eres como ese verso olvidado
o no.

Ese que nunca dejaré de escribir,
pero que tampoco dejaré de pensar en.

Como cuando en la radio se oye mal mi canción favorita,
pero no puedo evitar cantarla.

Como si te hubieras ido,
dejandolo todo conmigo.

sábado, 4 de enero de 2014

La consecuencia, el antecedente, y el punto y seguido del final feliz.

"Que la vía se termina y se separan nuestras vidas,
me encantó viajar contigo."

Y si, se separaron.
Quizá ya no seamos.
O no seamos juntos,
pero sí por separado.

Quizá te quise como a nadie,
pero me arrasaste,
acabaste con todo lo que antes había conocido como felicidad.

Por eso te llamo huracán,
porque eres así,
o así fuiste conmigo.

A veces he llegado a echarte de menos, he llegado a añorar tus buenos días tonta, tus riñas, tus celos, y tus abrazos

Pero ¿sabes? lo mejor no eras tú, no.
Lo mejor estaba por llegar, porque dicen que después de la tormenta viene la calma,
y tú fuiste la mayor tempestad que nunca antes había arrasado a mi corazón.

Y vino la calma, vino él.
Que no es solo la calma en sí,
me calma a mí,
y me ha hecho volver a creer.

En el amor no,
ya no creo en el amor,
pero creo en él,
y créeme que eso es mucho mejor.

Y aunque nunca vayas a leer esto, te escribo.
Porque doliste, y en realidad,
a veces,
aún dueles.

Pero alguien me calma,
y ese alguien es la clase de ser imperfecto que cree en el destino y en mi, como si fueramos lo mismo.
Y a veces,
creo que lo somos.
Pero al revés, como si me mirara al espejo y viera algo que no soy.
Pero tampoco dejo de serlo, como si esa parte de mi fuera la que él crea cuando me quiere,
como si las cosas pudieran ser para siempre.

Él es,
en parte,
en lo que queda,
en lo que falta
y en lo que sobra,
es y será,
la primera letra del abecedario,
o la última.

Es esa canción que se te queda en la cabeza,
ese número de la suerte,
o un martes trece;
él es la consecuencia,
el antecedente,
y el punto y seguido del final feliz.

Así que aquí te escribo, para que sepas que como me dijiste que nunca encontraría a alguien como tú, te lo confirmo.

Porque no es como tú, es mucho mejor.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Es irónico
que no te guste la poesía
pero que la definas por completo cada vez que respiras.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Y por qué no un futuro contigo, y que sea real.

Quiero un buenos días tuyos de esos que te alegran la vida cada mañana.

Quiero que me traigas el desayuno a la cama,
que me mires mientras duermo
-sin dudar que ya lo haces-,
que cuentes los lunares de mi cuerpo todas las noches,
por si me falta alguno. 

Quiero que seas salvaje, 
que me arranques la ropa nada más verme, 
pero que después te tumbes a mi costado, 
y me mires a los ojos mientras me acaricias la mejilla y me sonríes con la mirada. 
Quiero que cada noche me hagas tuya con todas tus ganas,
que tengas ganas de verme.
Quiero tus ganas, tus "te quiero", tus "te echo de menos", y tus sonrisas. 
Que no haga falta que me traigas una rosa cada mañana al despertarme, 
porque no puede haber nada más bonito que despertarme, girarme y que estés.

 Y el resto entonces dará igual.
 Y tu estarás 
y no te irás.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Escribirte.

He vuelto
vuelvo a estar aquí,
para escribir,
para escribirte. 

Para decirte,
para contarte 
-con palabras-
todo lo que me das
y lo que yo intento darte.

Para contarle al mundo
que ni París es tan bonito,
si lo comparo con cada vez que me miras.

Que Roma no está tan en ruinas,
en comparación a  mi voluntad,
que ya no depende de mi,
pero sí de ti.

También he vuelto
para decirte que te he visto
despierto
dormido
soñando
y llorando.

Que he conocido el placer de escucharte,
de llorarte y de perdonarte, 
de reírte,
de abrazarte y de besarte,
de dormirte, 
soñarte y despertarte.

Vengo a contarte, 
que la luna no está tan lejos, 
que contigo puedo tocarla cada noche. 

Y que oye, no me gustan los finales felices,
pero contigo haría una excepción. 

Pero esa excepción dolería menos,
y gustaría más
a mi cuerpo,
y a mi corazón,
si por favor me haces caso cada vez que te digo,
que no te vayas nunca. 

Y qué bonito es,
escribir
y escribirte en diciembre,
en un domingo de nostalgia como este.