La joya al cuello,
Julieta muerta
y un desfile de moda con trazos negros.
Frío,
huesos secos
y un cuerpo pidiendo un receso.
Espejos,
puñetazos
y la sangre corriendo por las rotas manos.
Hospitales
morados
y una camilla que absorbe el alma.
El sol vuelve a salir
y tú llorando.
No eres tú, son ellos que no pueden verte como yo te miro;
que mi canon de belleza es tu felicidad y no sus gritos.
Que eres tú y tus costuras de ciencia ficción.
Que tu cuerpo es real, sus expectativas no.
Sonríe, flor
que me gusta sentir tus raíces
pero no verlas.
Sonríe, flor
que vamos a ganarles la batalla.
viernes, 11 de marzo de 2016
domingo, 17 de enero de 2016
Mi chico de la barra.
Mi chico de la barra cree que el gris es el color más bonito porque hasta las nubes grises le sonreirían si le oyeran cantar.
Mi chico de la barra cree en la revolución, en Cuba y en Venezuela.
Mi chico de la barra llora en su cama vacía como aquel que muere solo en una cuneta.
Mi chico de la barra se bebe las cervezas con el mismo ímpetu de un jugador de poker cuando consigue su full.
Mi chico de la barra baila y ni si quiera se da cuenta de que estoy muriendo mientras le miro y resucito al verle reír.
Mi chico de la barra vuela como una golondrina buscando su hogar en pleno invierno.
Y ojalá encontrara su nido en mi casa.
En mi cama.
Y entonces sabría lo que es volar.
Mi chico de la barra cree en la revolución, en Cuba y en Venezuela.
Mi chico de la barra llora en su cama vacía como aquel que muere solo en una cuneta.
Mi chico de la barra se bebe las cervezas con el mismo ímpetu de un jugador de poker cuando consigue su full.
Mi chico de la barra baila y ni si quiera se da cuenta de que estoy muriendo mientras le miro y resucito al verle reír.
Mi chico de la barra vuela como una golondrina buscando su hogar en pleno invierno.
Y ojalá encontrara su nido en mi casa.
En mi cama.
Y entonces sabría lo que es volar.
domingo, 22 de noviembre de 2015
sábado, 21 de noviembre de 2015
Que no
Que no quiero guerras donde el héroe es el villano.
Que no quería llorar.
Que no.
Que no quiero que me digas lo bonita que iba hoy a clase, porque quiero que antes ya me hayas abrazado y mirado como sólo tus ojos miran, como las olas al mar.
Y no haya nada más bonito.
Que no.
Que no quiero ser tu niña.
Porque quiero ser la mía, mi niña pequeña.
Y que tú juegues conmigo a los tazos y a la hora siguiente me estés abrazando sin ropa.
Que no.
Que no quiero que vuelvas a sonreír cuando me vaya y le sonrías a otra, porque quiero ser todas tus otras y también quiero ser yo.
Como ninguna otra.
Que no.
Que no quiero velas, ni que me invites a cenar.
Quiero ser tu desayuno porque ni si quiera anoche pudimos empezar a cenar.
Que no.
Que no quiero planear el día de nuestra boda,
que no quiero bodas.
Que el único lazo que quiero que te apriete y te amarre sea el de una corbata en mi falda.
En tu casa.
Que no me vas a llevar del brazo, porque no soy un trofeo.
Porque quiero que ningún trofeo merezca más la pena que mis legañas cada mañana en tu almohada y que bailemos.
Sí.
Que bailemos,
porque eso haremos cuando te diga que no puedo.
Me sacarás a bailar.
Y entonces nadie podrá decirte que no
cuando me mires.
Que no quería llorar.
Que no.
Que no quiero que me digas lo bonita que iba hoy a clase, porque quiero que antes ya me hayas abrazado y mirado como sólo tus ojos miran, como las olas al mar.
Y no haya nada más bonito.
Que no.
Que no quiero ser tu niña.
Porque quiero ser la mía, mi niña pequeña.
Y que tú juegues conmigo a los tazos y a la hora siguiente me estés abrazando sin ropa.
Que no.
Que no quiero que vuelvas a sonreír cuando me vaya y le sonrías a otra, porque quiero ser todas tus otras y también quiero ser yo.
Como ninguna otra.
Que no.
Que no quiero velas, ni que me invites a cenar.
Quiero ser tu desayuno porque ni si quiera anoche pudimos empezar a cenar.
Que no.
Que no quiero planear el día de nuestra boda,
que no quiero bodas.
Que el único lazo que quiero que te apriete y te amarre sea el de una corbata en mi falda.
En tu casa.
Que no me vas a llevar del brazo, porque no soy un trofeo.
Porque quiero que ningún trofeo merezca más la pena que mis legañas cada mañana en tu almohada y que bailemos.
Sí.
Que bailemos,
porque eso haremos cuando te diga que no puedo.
Me sacarás a bailar.
Y entonces nadie podrá decirte que no
cuando me mires.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Maldito cobarde
Guerra
Guerra
Guerra
y de repente paz cuando ENTRAS por la puerta.
He aprendido que a veces necesitamos que nos rompan las alas
para poder echar a volar.
Y eso lo aprendí contigo.
Tantos artefactos en el corazón
que daban paso a palabras frías de destrucción,
palabras de cuentos
que en realidad llevaban peso.
Nos creímos inmortales
y ahora no entra luz por mi ventana
porque no veo el sol con tus mentiras.
Maldito cobarde.
Me recuerdas al gran hipócrita
que llora
para que la gente crea en él.
He aprendido que a veces
hay que jugársela a amor o muerte.
Y contigo hace tiempo que cavé mi tumba.
Pero ahora soy ave fénix,
porque resurjo de tus escombros.
Hoy me lanzo a la vida,
antes de que abandone a mis ojos.
Así que...
Guerra
Guerra
Guerra
y de repente paz
cuando SALES por la puerta.
Guerra
Guerra
y de repente paz cuando ENTRAS por la puerta.
He aprendido que a veces necesitamos que nos rompan las alas
para poder echar a volar.
Y eso lo aprendí contigo.
Tantos artefactos en el corazón
que daban paso a palabras frías de destrucción,
palabras de cuentos
que en realidad llevaban peso.
Nos creímos inmortales
y ahora no entra luz por mi ventana
porque no veo el sol con tus mentiras.
Maldito cobarde.
Me recuerdas al gran hipócrita
que llora
para que la gente crea en él.
He aprendido que a veces
hay que jugársela a amor o muerte.
Y contigo hace tiempo que cavé mi tumba.
Pero ahora soy ave fénix,
porque resurjo de tus escombros.
Hoy me lanzo a la vida,
antes de que abandone a mis ojos.
Así que...
Guerra
Guerra
Guerra
y de repente paz
cuando SALES por la puerta.
lunes, 15 de junio de 2015
Soy acantilado y tú te tiras.
Has sido tantas veces agua
que no recuerdo la sequía en mis pupilas
desde que no estás.
Soy acantilado
y tú te tiras.
Te tiras sin frenos
buscando una huida,
un viaje con billete de ida
y yo esperando dos de vuelta.
Rompes a tu paso cada pedacito de ti (conmigo),
te pierdes en la inmensidad de cada árbol que llora cuando te ve pasar
sabiendo que has provocado mil incendios en cada despedida
y sin saber
que no había llama más imposible que la de tus ojos
cuando me mirabas dormir.
Y mientras,
yo
buscándote en cada ojalá
en cada regreso que nunca se producirá.
Hoy miro a los árboles
y me recuerdan a ti.
Las hojas caídas somos nosotros.
Y las raíces
es todo lo que aún me queda a mi
de ti.
Pero no lo olvides,
yo nunca fui de reconstruir puzzles
y menos cuando me faltan piezas;
y esta vez no eres tú,
soy yo.
que no recuerdo la sequía en mis pupilas
desde que no estás.
Soy acantilado
y tú te tiras.
Te tiras sin frenos
buscando una huida,
un viaje con billete de ida
y yo esperando dos de vuelta.
Rompes a tu paso cada pedacito de ti (conmigo),
te pierdes en la inmensidad de cada árbol que llora cuando te ve pasar
sabiendo que has provocado mil incendios en cada despedida
y sin saber
que no había llama más imposible que la de tus ojos
cuando me mirabas dormir.
Y mientras,
yo
buscándote en cada ojalá
en cada regreso que nunca se producirá.
Hoy miro a los árboles
y me recuerdan a ti.
Las hojas caídas somos nosotros.
Y las raíces
es todo lo que aún me queda a mi
de ti.
Pero no lo olvides,
yo nunca fui de reconstruir puzzles
y menos cuando me faltan piezas;
y esta vez no eres tú,
soy yo.
martes, 12 de mayo de 2015
A gritos de esperanza.
Se atiborran de quizás que nunca llegan
y se asoman mirando al mundo con un gesto frío como su sangre
mientras la mañana llega
y "su país"
sigue igual.
Y no,
no verán sus bolsillos deshacerse por hacer más felices otros
aunque fusilen sus ideas
y hagan encender revólveres
ellos seguirán vis a vis con la lujuria
y nosotros con más manos juntas.
Porque hoy he visto a un niño sonreír
y parecía que no tenía ni un motivo para vivir
y ¿sabéis?
esperanza.
Hoy he sabido que corre esperanza,
hoy corren mareas del nunca es tarde,
de revolución.
Y nosotros no tenemos nada que perder...
tic tac, cambio.
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