lunes, 15 de junio de 2015

Soy acantilado y tú te tiras.

Has sido tantas veces agua
que no recuerdo la sequía en mis pupilas
desde que no estás.

Soy acantilado
y tú te tiras.

Te tiras sin frenos
buscando una huida,
un viaje con billete de ida
y yo esperando dos de vuelta.

Rompes a tu paso cada pedacito de ti (conmigo),
te pierdes en la inmensidad de cada árbol que llora cuando te ve pasar
sabiendo que has provocado mil incendios en cada despedida
y sin saber
que no había llama más imposible que la de tus ojos
cuando me mirabas dormir.

Y mientras,
yo
buscándote en cada ojalá
en cada regreso que nunca se producirá.

Hoy miro a los árboles
y me recuerdan a ti.

Las hojas caídas somos nosotros.

Y las raíces
es todo lo que aún me queda a mi
de ti.

Pero no lo olvides,
yo nunca fui de reconstruir puzzles
y menos cuando me faltan piezas;
y esta vez no eres tú,
soy yo.

martes, 12 de mayo de 2015

A gritos de esperanza.

Se atiborran de quizás que nunca llegan
y se asoman mirando al mundo con un gesto frío como su sangre
mientras la mañana llega 
y "su país"
sigue igual.

Y no,
no verán sus bolsillos deshacerse por hacer más felices otros
aunque fusilen sus ideas 
y hagan encender revólveres 
ellos seguirán vis a vis con la lujuria
y nosotros con más manos juntas.

Porque hoy he visto a un niño sonreír
y parecía que no tenía ni un motivo para vivir
y ¿sabéis?
esperanza.

Hoy he sabido que corre esperanza,
hoy corren mareas del nunca es tarde,
de revolución.

Y nosotros no tenemos nada que perder... 

tic tac, cambio.

sábado, 11 de abril de 2015

Querido amigo.

Pum,
pum,
pum.

Constante
a cien mil por segundo.

Lo bonito sería
que hubiera otro pum,
al otro lado
esperando calmarte ese latido.

Ni siquiera yo sé calmarlo,
ni entenderlo
es estúpido hacerlo cuando ni siquiera se mantiene en vida
cuando no entiendo de dónde le quedan ganas de seguir latiendo
cuando está a pedazos repartidos en tu habitación.

Se siente como si quisiera tirarse de un avión
a dos mil kilómetros del suelo
y que no funcione el paracaídas.

O que ni siquiera quiera abrirlo.

A veces pienso en encerrarte en una jaula,
los barrotes llenos de recuerdos
y un montón de besos que ya no vas a sentir.

Y es que ya hice de ti tripas, corazón
y acabaron explotando.

Querido amigo,
para.

Para que nos estamos hundiendo y el timón hace tiempo que lo dejamos enterrado,
como lo nuestro.

Para porque te has empeñado en seguir buscando un mapa donde perderte y ya va siendo hora de dejar los deportes de riesgo,
que nadie va a volar para buscarte,
nadie va a correr para quererte
y mucho menos nadie va a dar la vida por renconstruirte.

El pasado siempre volverá para morderte el culo,
y ahí

tendrás que demostrar que eres el más veloz, valiente y sano
corazón.
Aunque ni yo me lo crea.

Se acabaron las resacas de recordarte,
querido amigo,
prometo devolverte las alas,
pero esta vez serán solo mías.


Prometo que va a llegar el día en el que no lo estemos haciendo tan mal
y no andemos tan perdidos
y tengamos unos ojos donde reflejarnos
y decir
joder
veo un corazón
y apuesto el mío.

Ahora mi cabeza y tú tenéis una reconciliación pendiente,
sois las únicas ruinas que sigo manteniendo vivas
y de momento no pienso volver a dejaros en otras manos
que no sean las mías.

Querido amigo,
voy a rendirme.
Jaque mate,
corazón.

martes, 17 de marzo de 2015

Me gusta(bas)

Me gustabas a escondidas
a medias 
sin peros ni despedidas.

Me gustabas; 
y en presente
a rabiar
a matar
-aún-
me gustas. 

Me gustaba el carmín corrido en mis labios
el rojo que se quedaba en tus labios después de declararnos la guerra bajo las sábanas y 
correr.
Nos.

Y tú eras mi tregua
eras Suiza entre mis piernas
eras las calles que aún recuerdan tus besos,
tus caricias y tu manera de apartarme el pelo.

Me gustabas, 
y en pasado
nos fuimos.

Nos deshicimos y ahora el invierno se acaba
y yo no dejo de sentir frío.

Quizá la poesía me salve, 
pero lo que se va no vuelve
¿y ahora qué?
me quedo con los gritos en tu colchón
con las ganas de revolución
con la derrota entre mis manos 
y una huida sin adiós.

Me gustabas; 
y en presente
ya da igual.

martes, 27 de enero de 2015

El reloj del cambio.

Hoy Grecia llora
y por suerte
de alegría.

Llamémoslo esperanza,
o la austeridad
en camino a desvanecerse.

Un soplo de aire libre
de manos limpias
han recorrido las calles de Atenas.

Mientras aquí,
algunos le rezan y se arrodillan
ante un Dios que nunca supo partirles la cara
ante sus injurias y corrupciones,
son aquellos ingenuos que quisieron ser héroes
y se acabaron conviertiendo en los más viles villanos.

Si,
ellos rezan
para que ese soplo de aire libre
no llegue hasta sus raíces,
no llegue hasa su falsa democracia,
no llegue a su teatro lleno de drama.

 Y mientras,
en las calles de ese país
que tanto dicen adorar,
lloran quienes merecen más
que un simple "mejorará"
"todo va ir bien".
Necesitan ver un AHORA,
un todo YA va bien.

Así que,
que les jodan
y que ojalá
el reloj del cambio se escuche pronto en España.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Salvavidas.

 No se puede empezar un poema
o un intento de ello
diciendo que no se sabe algo
o sí
Pero nadie conoce los límites
de este desastre en forma de papel
y lágrimas.

No me dí cuenta nunca de que abandonarte a tí
Iba a significar hacerme esto a mí.

Ni si quiera una canción tan desesperada como la de Neruda sabría definírmelo,
sabría recomponer cada costilla rota
por la presión a mis pulmones amenazando al corazón
que quería dejar de latir.

Que fuimos supervivientes de romA
pero que en mi permanecen las secuelas
que las ruinas se esconden detrás de cada gesto
y que ya no queda antídoto para tanto desastre.

Pero sí poesía,
poesía y poetas naufragando a la deriva 
sin rumbo
pero con salvavidas.

Aunque si pudiera darte el mío...

olvídalo
ya sabes la respuesta.


miércoles, 11 de junio de 2014

Y yo siempre he sido de elegir la poesía.

De pronto digo basta y estoy sola, el pelo triste y despeinado, la vida no deja de asustarme de abrirme la garganta el corazón y rebelarme.

Busco, no me encuentro las veces que estoy. Viva.


De pronto digo hasta aquí

y encuentro las prioridades
como elegir
entre aquellos zapatos que quería
o invertir en un nuevo libro de poesía,
como elegir
entre ver reír a quien te hizo llorar
o invertir en otro libro de poesía.

Ríete de mi nostalgia

de mi cuerpo
de mis huellas
pero nunca de mi presente
porque siempre he sido de elegir la poesía,
de preferir a quién se corre por mis bragas
a quien se corre por correr mi rimmel.

Así que ya ves

tu tiempo dulce
mi tiempo amargo
se volvieron invisibles 
con las manecillas del reloj.

Y es que desde que tú no estás,

yo no.
Yo no he vuelto a dormir con las sábanas mojadas
-de lágrimas-
sí de restos de quién quiso
y pudo
cuando tú no.

Alguien dijo una vez

que "como las cosas vinieron
así las dejamos
porque las cosas en estado puro
y salvaje
son más como nosotros."

Llámame loca

pero lo eterno duele
pero no quema
y yo siempre he sido de elegir la poesía.